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Acerca de la Región

La variedad térmica y geográfica sustenta la riqueza silvestre del departamento de Boyacá, cuenta con una gran variedad de flora nativa, por ejemplo se destaca el roble, árbol insignia del territorio, esta especie es caracterizada por su altura y fortaleza, se aprecia en comunidades asentadas sobre los 1.500 y 3.000 m. s. n. m., llamadas también “robledales”, con más de trescientas mil hectáreas de páramos, correspondientes al 20% del total nacional, respaldan la reputación del departamento como epicentro de ecología y biodiversidad.
Dicho ecosistema ha favorecido las condiciones para la aparición de ejemplares florísticos, entre ellos, la espeletia Paipana, la cual es una especie de frailejón endémico de las montañas que se elevan en cercanías del municipio de Paipa.
Un recorrido por las zonas de páramo boyacenses representa una travesía en medio de musgos, orquídeas y pajas, que cumplen, además, funciones tan importantes como capturar y administrar el agua que surte a las quebradas y ríos del departamento.

Naturaleza

Los bosques de niebla, entre los 1.500 y 3.000 m. s. n. m., se exhiben como refugio de aves, mamíferos, anfibios, peces, reptiles, dantas, ranas y lagartijas, se cuentan entre los ejemplares fáunicos que acompañan la escena natural.
Boyacá se ha convertido también en núcleo de conservación, por sus refugios, corredores biológicos, centros de investigación, proyectos de protección y parques naturales se erigen, en la actualidad, como evidencia del potencial biótico local.
El cóndor de los Andes y el oso de anteojos hacen parte de la iniciativa departamental en materia de recuperación; para el oso de anteojos, por ejemplo, se adelanta un programa de protección, en el páramo de Mamapacha, en Garagoa; por su parte, el páramo de Siscunsí, en Sogamoso, constituye el epicentro de conservación para el cóndor de los Andes. El occidente del departamento, en la zona esmeraldera, presenta un “espectáculo” natural para los amantes de las especies exóticas. Morphos, un género de mariposa de color azul, llamativo por las tonalidades que exhibe ante el reflejo de la luz, se ha convertido en atractivo y ejemplo de biodiversidad local.

Población

Boyacá cuenta con una población de 1.413.064 habitantes, el 52% de sus pobladores vive en las cabeceras municipales y el resto en zonas rurales; del total de la población el 49,8% son hombres y el 50,2% mujeres.
La esperanza de vida calculada para la población masculina es de 67 años mientras que para las mujeres es de 73 años.

Geografía

El panorama geográfico boyacense, típico de la Cordillera Oriental, se caracteriza por la presencia de montañas, sierras, picos y nevados; Las elevaciones del departamento limitan, entre otros lugares, con los llanos de Casanare y Arauca, y en el occidente, con las planicies ubicadas en el municipio de Puerto Boyacá.

El departamento de Boyacá está situado en el centro del país, en la cordillera oriental de los Andes; localizado entre los 04°39′10″ y los 07°03′17″ de latitud norte y los 71°57′49″ y los 74°41’35″ de longitud oeste.
Cuenta con una superficie de 23 189 km², lo que representa el 2,03 % del territorio nacional. Limita por el norte con los departamentos de Santander y norte de Santander, por el este con los departamentos de Arauca, Casanare y con el país vecino de Venezuela, por el sur con Cundinamarca, y por el oeste con Cundinamarca, Caldas y Antioquia.

Boyacá limita por el sur con los departamentos de Meta y Cundinamarca; por el oriente, con los departamentos de Arauca y Casanare; desde el municipio de Cubará, en territorio indígena U’wa, con la República Bolivariana de Venezuela; por el norte, con Santander; y por el occidente, separado por el río Magdalena, con el Departamento de Antioquia.

En el territorio de Boyacá se presenta una diversidad de accidentes geográficos que forman las regiones fisionómicas del valle del río Magdalena, la cordillera Oriental, el Altiplano Cundiboyacense y el piedemonte de los llanos orientales.
Gracias a ello, en el departamento se presentan todos los pisos térmicos con temperaturas desde los 35 °C en Puerto Boyacá, hasta temperatura bajo cero grados, en la Sierra Nevada de Güican y El Cocuy, las cuales presentan alturas de hasta 5.490 m y en el Páramo de Pisba con alturas de hasta 4.000 m.
En el centro del departamento hay un área hondonada bañada por el río Gacheneca conocida como el desierto de la Candelaria, ubicada siete kilómetros al nororiente de Ráquira y en la cual se destaca el monasterio agustino construido en 1604.24 Al occidente del departamento se ubica el Territorio Vásquez en el valle del Magdalena Medio que se caracteriza por presentar alturas inferiores a 500 msnm y por constituir una región rica en petróleo.

Clima

Alturas desde los 200 m. s. n. m., en Puerto Boyacá, hasta los 5.330 m. s. n. m., en el pico Ritacuba Blanco, en la sierra nevada de El Cocuy, Güicán o Chita, son evidencia de la diversidad geográfica boyacense y, por ende, de la variedad climática. Así, clima caliente, en las zonas bajas, y la presencia de nieve, en las cumbres montañosas, se cuentan entre los contrastantes escenarios atmosféricos del departamento.
Las poblaciones de Tunja, Paipa, Duitama, Sogamoso, Villa de Leyva y Chiquinquirá, en el centro de Boyacá, se caracterizan por el clima frío; en el oriente, sobre una región en la cual predomina el clima templado, se ubican el Valle de Tenza y las provincias de Neira y Lengupá; las tierras bajas del departamento, en el occidente, presentan las temperaturas más elevadas; y, finalmente, en el norte, se combinan climas templados y fríos durante el ascenso al cañón del río Chicamocha.

Parques Naturales

El Decreto Ley 2811 de 1974, por el cual se crea el Sistema de Parques Nacionales Naturales de Colombia, les otorga a dichos escenarios las herramientas legales y administrativos para garantizar la sostenibilidad y el cuidado de las especies.
El páramo de Mapacha, en Garagoa, y su régimen de conservación del oso de anteojos; la ciénaga de Palagua, en Puerto Boyacá, refugio de anfibios, reptiles y aves; y el páramo de Siscunsí, en Sogamoso, sede del programa para la repoblación del cóndor de los Andes, se cuentan también entre las reservas naturales que alberga el territorio boyacense.
Fuente: GuíaTurística de Boyacá, MINCIT

El clima, la geografía y la hidrografía boyacenses han sustentado la reputación del departamento como refugio de vida silvestre y conservación ambiental. La abundancia de recursos y escenarios naturales convierte a esta región centro oriental colombiana en un santuario de biodiversidad, reconocido a escalas local, nacional e internacional. El Parque Nacional Natural El Cocuy, el Parque Nacional Natural de Pisba y el Santuario de Flora y Fauna de Iguaqué hacen parte de las 56 áreas protegidas en Colombia. Fuente: GuíaTurística de Boyacá, MINCIT

Historia

Esta estructura, que dominaba en los departamentos de Cundinamarca, Boyacá y el sur de Santander, sobrevivió hasta 1541, cuando el dominio español se impuso en el centro de Colombia.
El esquema de organización y distribución territorial de la cultura muisca facilitó, en buena medida, el proceso de colonización europea, ya que era más fácil establecer fundaciones sobre varios caseríos que la ocupación de una gran región. De aquellos asentamientos indígenas, ubicados a lo largo del altiplano, se derivan los nombres de las actuales municipalidades.
Muzos y Carares, en el occidente del departamento; Teguas, en el oriente; Laches, en la región de El Cocuy, Jericó y Chiscas; y los U’was, aún hoy, en el norte de Boyacá, se cuentan entre los grupos indígenas asentados históricamente sobre tierras boyacenses.

Su nombre proviene del vocablo chibcha muisca Boiaca, que significa “Región de mantas o cercado del cacique”. Antes de la llegada de los europeos, el departamento estaba habitado por el pueblo herrera o premuisca, reconocido por la elaboración de cerámicas y monumentos en piedra.

Posteriormente, apareció la Confederación Muisca, cuyo territorio se encontraba dividido políticamente en cacicazgos, liderados por el zipa de Bacatá, hoy Bogotá; el zaque de Hunza, hoy Tunja; el Iraca de Sugamuxi, hoy Sogamoso, y el Tundama de Duitama.

Boyacá en La Independencia

El 15 de agosto de 1818 fue la fecha que definió, en adelante, el curso de la emancipación colombiana. Simón Bolívar, desde su cuartel general, dirigía una ‘Proclama’ a los granadinos (hoy colombianos): “El sol no completará el curso de su actual periodo, sin ver en todo nuestro territorio altares levantados a la Libertad”.
Seis meses después, el 15 de febrero de 1819, un discurso, para muchos profético, se escuchaba en el seno del Congreso de Angostura: “La reunión de la Nueva Granada y Venezuela en un gran Estado, ha sido el voto uniforme de los pueblos y gobiernos de estas Repúblicas”; eran las palabras de Bolívar. La tesis del Libertador, génesis de la Gran Colombia, dirigía la victoria colombo-venezolana. Así, el 26 de mayo de 1819, la Campaña Libertadora, liderada por Simón Bolívar,
partía desde Venezuela. El Ejército Libertador pasó por Casanare, atravesó el páramo de Pisba y llegó a Tunja.

Al terminar el descenso, las tropas estaban hambrientas, semidesnudas y disminuidas por la muerte de llaneros que no resistieron el clima implacable. Al llegar a Socha, sus pobladores entregaron prendas de ropa a los soldados del Ejército Libertador para que pudieran continuar su camino.
Posteriormente, el 25 de julio de 1819, en el municipio de Paipa, tropas de patriotas y realistas se enfrentaron en la Batalla del Pantano de Vargas. Los locales fueron sorprendidos por el ataque español; sin embargo, una incursión oportuna de los lanceros, liderados por el coronel Juan José Rondón, puso fin a la confrontación. Según los historiadores, fue el propio Simón Bolívar quien dio al comandante la última instrucción: ¡coronel, salve usted la patria!
Más de 500 hombres, pertenecientes al Ejército Real español, perecieron en la batalla. Luego, con un Ejército fortalecido, se llevó a cabo la Batalla del Puente de Boyacá, el 7 de agosto de 1819. Allí, las tropas patriotas doblegaron al Ejército español e hicieron presos a más de 1.600 hombres, incluido su comandante, el general José María Barreiro, quien fue apresado por Pedro Pascasio Martínez, un niño que prefirió entregarlo a Simón Bolívar antes que dejarse sobornar con unas monedas de oro.
Tan pronto llegó la noticia a Santafé de Bogotá, el virrey Sámano se apresuró a abandonar el país y, junto con él, las autoridades españolas asentadas en las demás provincias.
Boyacá se ha ganado un lugar en la historia colombiana por ser tierra de héroes y de luchas. Incluso sobre Tunja, su capital, afirmó el libertador: “es cuna y taller de libertad”.

+ Naturaleza

La variedad térmica y geográfica sustenta la riqueza silvestre del departamento de Boyacá, cuenta con una gran variedad de flora nativa, por ejemplo se destaca el roble, árbol insignia del territorio, esta especie es caracterizada por su altura y fortaleza, se aprecia en comunidades asentadas sobre los 1.500 y 3.000 m. s. n. m., llamadas también “robledales”, con más de trescientas mil hectáreas de páramos, correspondientes al 20% del total nacional, respaldan la reputación del departamento como epicentro de ecología y biodiversidad.
Dicho ecosistema ha favorecido las condiciones para la aparición de ejemplares florísticos, entre ellos, la espeletia Paipana, la cual es una especie de frailejón endémico de las montañas que se elevan en cercanías del municipio de Paipa.
Un recorrido por las zonas de páramo boyacenses representa una travesía en medio de musgos, orquídeas y pajas, que cumplen, además, funciones tan importantes como capturar y administrar el agua que surte a las quebradas y ríos del departamento.

Naturaleza

Los bosques de niebla, entre los 1.500 y 3.000 m. s. n. m., se exhiben como refugio de aves, mamíferos, anfibios, peces, reptiles, dantas, ranas y lagartijas, se cuentan entre los ejemplares fáunicos que acompañan la escena natural.
Boyacá se ha convertido también en núcleo de conservación, por sus refugios, corredores biológicos, centros de investigación, proyectos de protección y parques naturales se erigen, en la actualidad, como evidencia del potencial biótico local.
El cóndor de los Andes y el oso de anteojos hacen parte de la iniciativa departamental en materia de recuperación; para el oso de anteojos, por ejemplo, se adelanta un programa de protección, en el páramo de Mamapacha, en Garagoa; por su parte, el páramo de Siscunsí, en Sogamoso, constituye el epicentro de conservación para el cóndor de los Andes. El occidente del departamento, en la zona esmeraldera, presenta un “espectáculo” natural para los amantes de las especies exóticas. Morphos, un género de mariposa de color azul, llamativo por las tonalidades que exhibe ante el reflejo de la luz, se ha convertido en atractivo y ejemplo de biodiversidad local.

+ Población

Población

Boyacá cuenta con una población de 1.413.064 habitantes, el 52% de sus pobladores vive en las cabeceras municipales y el resto en zonas rurales; del total de la población el 49,8% son hombres y el 50,2% mujeres.
La esperanza de vida calculada para la población masculina es de 67 años mientras que para las mujeres es de 73 años.

+ Geografía

Geografía

El panorama geográfico boyacense, típico de la Cordillera Oriental, se caracteriza por la presencia de montañas, sierras, picos y nevados; Las elevaciones del departamento limitan, entre otros lugares, con los llanos de Casanare y Arauca, y en el occidente, con las planicies ubicadas en el municipio de Puerto Boyacá.

El departamento de Boyacá está situado en el centro del país, en la cordillera oriental de los Andes; localizado entre los 04°39′10″ y los 07°03′17″ de latitud norte y los 71°57′49″ y los 74°41’35″ de longitud oeste.
Cuenta con una superficie de 23 189 km², lo que representa el 2,03 % del territorio nacional. Limita por el norte con los departamentos de Santander y norte de Santander, por el este con los departamentos de Arauca, Casanare y con el país vecino de Venezuela, por el sur con Cundinamarca, y por el oeste con Cundinamarca, Caldas y Antioquia.

Boyacá limita por el sur con los departamentos de Meta y Cundinamarca; por el oriente, con los departamentos de Arauca y Casanare; desde el municipio de Cubará, en territorio indígena U’wa, con la República Bolivariana de Venezuela; por el norte, con Santander; y por el occidente, separado por el río Magdalena, con el Departamento de Antioquia.

En el territorio de Boyacá se presenta una diversidad de accidentes geográficos que forman las regiones fisionómicas del valle del río Magdalena, la cordillera Oriental, el Altiplano Cundiboyacense y el piedemonte de los llanos orientales.
Gracias a ello, en el departamento se presentan todos los pisos térmicos con temperaturas desde los 35 °C en Puerto Boyacá, hasta temperatura bajo cero grados, en la Sierra Nevada de Güican y El Cocuy, las cuales presentan alturas de hasta 5.490 m y en el Páramo de Pisba con alturas de hasta 4.000 m.
En el centro del departamento hay un área hondonada bañada por el río Gacheneca conocida como el desierto de la Candelaria, ubicada siete kilómetros al nororiente de Ráquira y en la cual se destaca el monasterio agustino construido en 1604.24 Al occidente del departamento se ubica el Territorio Vásquez en el valle del Magdalena Medio que se caracteriza por presentar alturas inferiores a 500 msnm y por constituir una región rica en petróleo.

+ Clima

Clima

Alturas desde los 200 m. s. n. m., en Puerto Boyacá, hasta los 5.330 m. s. n. m., en el pico Ritacuba Blanco, en la sierra nevada de El Cocuy, Güicán o Chita, son evidencia de la diversidad geográfica boyacense y, por ende, de la variedad climática. Así, clima caliente, en las zonas bajas, y la presencia de nieve, en las cumbres montañosas, se cuentan entre los contrastantes escenarios atmosféricos del departamento.
Las poblaciones de Tunja, Paipa, Duitama, Sogamoso, Villa de Leyva y Chiquinquirá, en el centro de Boyacá, se caracterizan por el clima frío; en el oriente, sobre una región en la cual predomina el clima templado, se ubican el Valle de Tenza y las provincias de Neira y Lengupá; las tierras bajas del departamento, en el occidente, presentan las temperaturas más elevadas; y, finalmente, en el norte, se combinan climas templados y fríos durante el ascenso al cañón del río Chicamocha.

+ Parques Naturales

Parques Naturales

El Decreto Ley 2811 de 1974, por el cual se crea el Sistema de Parques Nacionales Naturales de Colombia, les otorga a dichos escenarios las herramientas legales y administrativos para garantizar la sostenibilidad y el cuidado de las especies.
El páramo de Mapacha, en Garagoa, y su régimen de conservación del oso de anteojos; la ciénaga de Palagua, en Puerto Boyacá, refugio de anfibios, reptiles y aves; y el páramo de Siscunsí, en Sogamoso, sede del programa para la repoblación del cóndor de los Andes, se cuentan también entre las reservas naturales que alberga el territorio boyacense.
Fuente: GuíaTurística de Boyacá, MINCIT

El clima, la geografía y la hidrografía boyacenses han sustentado la reputación del departamento como refugio de vida silvestre y conservación ambiental. La abundancia de recursos y escenarios naturales convierte a esta región centro oriental colombiana en un santuario de biodiversidad, reconocido a escalas local, nacional e internacional. El Parque Nacional Natural El Cocuy, el Parque Nacional Natural de Pisba y el Santuario de Flora y Fauna de Iguaqué hacen parte de las 56 áreas protegidas en Colombia. Fuente: GuíaTurística de Boyacá, MINCIT

+ Historia

Historia

Esta estructura, que dominaba en los departamentos de Cundinamarca, Boyacá y el sur de Santander, sobrevivió hasta 1541, cuando el dominio español se impuso en el centro de Colombia.
El esquema de organización y distribución territorial de la cultura muisca facilitó, en buena medida, el proceso de colonización europea, ya que era más fácil establecer fundaciones sobre varios caseríos que la ocupación de una gran región. De aquellos asentamientos indígenas, ubicados a lo largo del altiplano, se derivan los nombres de las actuales municipalidades.
Muzos y Carares, en el occidente del departamento; Teguas, en el oriente; Laches, en la región de El Cocuy, Jericó y Chiscas; y los U’was, aún hoy, en el norte de Boyacá, se cuentan entre los grupos indígenas asentados históricamente sobre tierras boyacenses.

Su nombre proviene del vocablo chibcha muisca Boiaca, que significa “Región de mantas o cercado del cacique”. Antes de la llegada de los europeos, el departamento estaba habitado por el pueblo herrera o premuisca, reconocido por la elaboración de cerámicas y monumentos en piedra.

Posteriormente, apareció la Confederación Muisca, cuyo territorio se encontraba dividido políticamente en cacicazgos, liderados por el zipa de Bacatá, hoy Bogotá; el zaque de Hunza, hoy Tunja; el Iraca de Sugamuxi, hoy Sogamoso, y el Tundama de Duitama.

Boyacá en La Independencia

El 15 de agosto de 1818 fue la fecha que definió, en adelante, el curso de la emancipación colombiana. Simón Bolívar, desde su cuartel general, dirigía una ‘Proclama’ a los granadinos (hoy colombianos): “El sol no completará el curso de su actual periodo, sin ver en todo nuestro territorio altares levantados a la Libertad”.
Seis meses después, el 15 de febrero de 1819, un discurso, para muchos profético, se escuchaba en el seno del Congreso de Angostura: “La reunión de la Nueva Granada y Venezuela en un gran Estado, ha sido el voto uniforme de los pueblos y gobiernos de estas Repúblicas”; eran las palabras de Bolívar. La tesis del Libertador, génesis de la Gran Colombia, dirigía la victoria colombo-venezolana. Así, el 26 de mayo de 1819, la Campaña Libertadora, liderada por Simón Bolívar,
partía desde Venezuela. El Ejército Libertador pasó por Casanare, atravesó el páramo de Pisba y llegó a Tunja.

Al terminar el descenso, las tropas estaban hambrientas, semidesnudas y disminuidas por la muerte de llaneros que no resistieron el clima implacable. Al llegar a Socha, sus pobladores entregaron prendas de ropa a los soldados del Ejército Libertador para que pudieran continuar su camino.
Posteriormente, el 25 de julio de 1819, en el municipio de Paipa, tropas de patriotas y realistas se enfrentaron en la Batalla del Pantano de Vargas. Los locales fueron sorprendidos por el ataque español; sin embargo, una incursión oportuna de los lanceros, liderados por el coronel Juan José Rondón, puso fin a la confrontación. Según los historiadores, fue el propio Simón Bolívar quien dio al comandante la última instrucción: ¡coronel, salve usted la patria!
Más de 500 hombres, pertenecientes al Ejército Real español, perecieron en la batalla. Luego, con un Ejército fortalecido, se llevó a cabo la Batalla del Puente de Boyacá, el 7 de agosto de 1819. Allí, las tropas patriotas doblegaron al Ejército español e hicieron presos a más de 1.600 hombres, incluido su comandante, el general José María Barreiro, quien fue apresado por Pedro Pascasio Martínez, un niño que prefirió entregarlo a Simón Bolívar antes que dejarse sobornar con unas monedas de oro.
Tan pronto llegó la noticia a Santafé de Bogotá, el virrey Sámano se apresuró a abandonar el país y, junto con él, las autoridades españolas asentadas en las demás provincias.
Boyacá se ha ganado un lugar en la historia colombiana por ser tierra de héroes y de luchas. Incluso sobre Tunja, su capital, afirmó el libertador: “es cuna y taller de libertad”.

Gobernación de Boyacá: Secretaria de Cultura y Turismo: Carrera 10 No. 19 – 17, Tunja – Boyacá – Colombia., Código Postal: 150001
Teléfonos: (57 8) 742 6547 – 742 6548, Correo electrónico: situr@boyaca.gov.co
Horario de Atención: Lunes a Viernes, 8:00 a.m. a 12:00 m – 2:00 p.m. a 6:00 p.m.
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